Esperas el colectivo el largo rato de todos los días, junto a los varios de siempre. Pero hoy no es igual. Cuando logras subir, ya todos están en condiciones de abrazarte y congratularse. No se debe a la felicidad de alcanzar el esquivo medio de transporte publico, sino al "tiempo que pasamos juntos y todo lo que compartimos durante ese tiempo….que esperamos en la cola". Es el día del AMIGO, mi… camarada ( y así esquivo la redundancia)
Es que, en honor a la fecha, todos se sienten con derecho a asumirse amigos de uno sin preguntar. Y te saludan, se remblandesen, te mandan tarjetitas, saluditos virtuales, de los otros y de paso te recriminan lo amargo que sos si no te prendés en el candombe. Viene hasta el supervisor que te garco el ascenso hace una semana y te saluda como un hermano de la vida, o la jodida del escritorio de al lado que tiene el titulo de propiedad de tu úlcera deseándote un felíz día en sus términos…o sea con reproche incluido.
Pero lo peor esta por llegar porque el "virus del amigo" te agarra desprevenido y al rato te pescás in fraganti, abrazando a quien se te cruce y averiguando el mail de tu compañerito de banco del primario, ese que te estreno tu primer ojo negro, para mandarle un saludito y limar viejas asperezas.
Así que a cuidarse por que aunque te resistas podés caer en la trampa del powerpoint de la flaca del grupo de estudios, el mail en cadena de los "chicos" del gimnasio o la pagina de la birra con el saludo original que te pasaron los flacos del partidito de los miércoles (mea culpa, ese saludo me pudo).
Y ahora mejor me rajo porque, escribiendo esto, se me fue el tiempo y todavía no seleccione imágenes ni poemas para el powerpoint que les voy a mandar a mis amigos con "para Elisa" de fondo.
Ah….Feliz día del amigo…je!
martes, 24 de julio de 2007
Día del amigo
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Etiquetas: literatura, opinión, texto
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